Hace unas pocas semanas, el Papa Francisco declaraba que "la sociedad corrupta apesta". No era la primera vez que se posicionaba frente a la corrupción, en su época de cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio ya había dicho que la corrupción "no es un acto, sino un estado personal y social en el que uno se acostumbra a vivir". Me llamó la atención esa diferenciación entre acto y estado. La corrupción no es algo puntual o efímero en el tiempo (acto), que se olvida a la misma velocidad que ocurre. Todo lo contrario, la corrupción permanece y se convierte en una forma de vida o de hacer las cosas (estado).
Estado de corrupción
Ricardo Martínez Galán
Estado de corrupción
Ricardo Martínez Galán
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