martes, 25 de marzo de 2014

PRESIDENTE, CON SU PERMISO


Hace unas horas que he conocido de su partida y a pesar de que, por circunstancias del destino, toda esta semana Usted y yo hemos estado cerca, no hemos tenido la oportunidad de despedirnos. Quería contarle mi batallita: que hace muchos años, cuando yo tenía apenas 8 o 9, tuve la oportunidad de estrecharle la mano en la FEVAL de Don Benito y que aún tengo fresco el recuerdo de su sonrisa perfecta y de cómo se frotaba las manos. Alguien de los presentes bromeó con que debían de dolerle después de haber saludado a tanta gente y Usted respondió con una sonrisa aún más amplia.


Mi siguiente recuerdo es el de todos los españoles aquella tarde del 23 de febrero de 1981, sentado en su escaño, aparentemente ajeno al ruido de los disparos que agujereaban el techo del Congreso. Yo tenía 11 años y me sentí tremendamente orgulloso de cómo se enfrentó a aquellos guardias civiles con minúscula, a partir de entonces los niños supimos que a veces es necesario plantarse ante el matón del patio.

Apenas tengo más recuerdos de Usted. Decidió retirarse de la política antes de que yo llegara a interesarme por ella. Solo le conozco por los libros y los reportajes de los medios de comunicación, así que no creo que pueda aportar nada nuevo ni especial a la montaña de semblanzas que estos días se acumulan. Son tantas que parece que las hubiéramos reservado para cuando Usted ya no estuviera, tal vez deberíamos haber sacado algunas en otros momentos puntuales, ya sabe Presidente a cuáles me refiero.

Aún así he sentido una punzada de orgullo porque el reconocimiento a su trabajo y a su persona ha sido generalizado, con independencia de la adscripción política, y eso es bastante infrecuente en esta España nuestra, tan envidiosa y cainita a veces. ¡Qué le voy a contar que Usted no sepa! La unanimidad es un hecho tan extraordinario en nuestra historia que ojalá sirviera para estimular la curiosidad intelectual de los que no le conocieron o estudiaron, sería muy bueno que pudieran comprobar que la política no siempre es tan mezquina como creemos hoy. Ejemplos como el suyo nos conceden una pequeña esperanza.

Presidente, me va a perdonar, pero uno tiene la sensación de que ya no hay políticos como los de antes. Sí, ya sé que las comparaciones son odiosas y que Usted solamente fue la imagen de marca de esa clase política que puso las bases de lo que hoy es nuestro sistema de derechos y libertades, pero no me diga que no es ventajista aprovechar el pésame para criticarle por su pasado falangista o por una transición imperfecta. Fíjese que hay gente que dice que Usted, al fin y a la postre, solamente reconoció lo que siempre había sido de los españoles y que eso no tiene un mérito especial. Digo yo que entonces no renegaríamos tanto del viejo, ¿no?

Créame que no me invento las críticas, que las he leído en las redes sociales y me parecen muy injustas, sobre todo porque prescinden de las circunstancias en las que ejerció su responsabilidad. Menos mal que están las hemerotecas y los libros de historia, aparte de que ahora se graba todo. Con ese material y una pizca de empatía sería suficiente para ser conscientes de lo que era la sociedad de hace 35 años y lo que significaba entonces promulgar normas como la ley para la reforma política o la del divorcio.

Así que, ¡qué quiere que le diga!, a mí me parece muy cínico hacer crítica destructiva a toro pasado, tantos años después y sentados cómodamente en el diván que precisamente ustedes nos proporcionaron. Seguro que Usted lo hubiera disculpado o se habría limitado a asumir toda la responsabilidad, ese gesto que dejaba descolocado a todos, pero tan inusual como el de permanecer sentado el 23-F o la de dimitir como presidente del gobierno.

Presidente ¿sabe por qué le llamo Presidente? Se lo he copiado a los americanos. No es que me gusten mucho pero me da envidia el respeto que le tienen a sus representantes y especialmente al comandante en jefe, al que siguen llamando presidente incluso después de dejar el cargo. Me ha parecido una referencia apropiada hoy que, precisamente, quería mostrarle todo el respeto que le debemos. No cumpliremos años suficientes para darle las gracias y disculparnos por no haberle tratado bien del todo. En mi caso hubiera querido tener la oportunidad de repetir el apretón de manos de aquella tarde en Don Benito, pero no ha podido ser.



martes, 18 de marzo de 2014

NOS INVADEN!


Resulta habitual asociar las migraciones a la idea de invasión de gente procedente de otro mundo, el tercero, pero el fenómeno de las migraciones es tan antiguo como el hombre. El desplazamiento en busca de una vida mejor forma parte de nuestra condición humana. Es también habitual asociar migración y miseria, pero tan migrante es el subsahariano que tarda siete años en llegar a una valla, el parado español que busca trabajo en el norte de Europa o el ejecutivo que viaja a Estados Unidos para incorporarse a una multinacional, por más que a cada uno de ellos lo llamemos de una forma distinta, lo cual no hace sino confirmar que hasta en esto existen clases y clases.

Más allá de la discusión que genera el hecho migratorio, resulta imposible mantener la cabeza fría y no sentirse interpelado por las imágenes de gente jugándose la vida por saltar una valla de seis metros erizada de dientes, o cómo besan la tierra alcanzada a los pies de la Guardia Civil que espera para detenerlos.

La inmigración tiene múltiples caras, pero esta semana nos hemos querido acercar a la de los centros de internamiento de extranjeros, establecimientos no penitenciarios en los que se retiene de manera preventiva y cautelar a extranjeros sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional.

Después de algunos episodios vergonzantes, se ha terminado por regular su funcionamiento aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes 14 de marzo y nosotros hemos pensado que sería bueno conocer la valoración de algunos de los que tratan con esta realidad cada día, haciéndonos eco de la nota de prensa emitida por el Servicio Jesuita a Migrantes España y Cáritas Española.

martes, 11 de marzo de 2014

OBJETIVO 20-20-20


El carácter limitado de las fuentes energéticas tradicionales, el aumento de su precio, la dependencia energética del exterior y el impacto ambiental son algunos de los motivos que impulsan el desarrollo de las políticas de impulso de  la eficiencia energética.

La eficiencia energética se puede definir como la optimización del consumo energético para unas determinadas condiciones de confort y niveles de servicio. Su aplicación práctica pasa por tanto por la implementación de medidas que minimizan las pérdidas de energía consiguiendo ahorros y ajustando el consumo energético a las necesidades reales del cliente.

Este asunto no es nuevo para nosotros, de hecho es la segunda vez que aparece en este blog. En la primera analizamos la entrada en vigor del certificado de eficiencia energética que todo propietario de un inmueble debe proporcionar a sus inquilinos, una medida relacionada con el objetivo 20-20-20 que abordamos en el artículo de esta semana.  

OBJETIVO 20-20-20
Por Henar García, P. 1989
Arquitecta


jueves, 6 de marzo de 2014

LA VOZ A TI DEBIDA


Esperaba escribir unas líneas acerca de por qué celebramos el día de la mujer. Pensaba contarte cómo surge la voz alzada y firme de las primeras mujeres que reivindicaron su papel en la sociedad. De cómo luchaban por votar o cómo escribían renunciando a pseudónimos masculinos para gritar a los cuatro vientos que llevaban años imaginando nuevos mundos lejos de los fogones. También de las que inventaban ingeniosas coplillas para animar a la tropa o las que, incluso, no dudaban en meterse en las trincheras para defender un ideal. Pensaba contarte tantas cosas… Pero varias llamadas telefónicas de distintas mujeres me han hecho borrar todo lo que hasta ahora tenía escrito.

LA VOZ A TI DEBIDA
Patricia Arriaga
Periodista